CÓMO AYUDAR A SU HIJO A GESTIONAR EL ASCO HACIA ALGUNOS ALIMENTOS

4 months ago by in Inicio, Últimos Artículos

Comer es una de las necesidades básicas que tenemos, junto con otras como respirar o descansar. Una buena alimentación es fundamental para una vida sana; sin embargo, en numerosas ocasiones rechazamos probar alimentos nuevos aunque sean muy saludables, bien porque no nos entran por alguno de los sentidos, bien por miedo a lo desconocido . Esto es todavía más frecuente en los niños, aunque no hay que alarmarse, pues forma parte de su proceso de adaptación. Lo que sí es fundamental es que tengamos técnicas que ayuden a nuestro hijo a poder disfrutar de una mayor variedad alimenticia. ¿Quiere saber como hacerlo? Siga leyendo.

Reflexione un segundo sobre una comida hacia la que sienta aversión, que aborrezca, y plantéese : ¿Qué es exactamente lo que no le gusta de esa comida? ¿Tiene que ver con su color? ¿Con su textura? ¿Con su olor? ¿Con su forma? ¿Con una mala experiencia? ¿Qué siente cuando ve esa comida? ¿Y cuando piensa en ella? ¿Qué sería lo peor que podría pasarle por probarla? ¿Y lo mejor?

Cuestionarnos todo esto es útil para adquirir una mayor conciencia del proceso que sigue nuestra mente y cuerpo a la hora de rechazar un alimento, y poder trabajar desde ahí. Eso le ayudará también con su hijo. Por ejemplo, imagine que su hijo dice que no le gusta el plátano, pero ni siquiera lo ha probado. El remedio más habitual es intentar camuflarlo, triturándolo en algún batido o en alguna comida, pero aquí no se trata simplemente de engañarlo para que coma, sino de que adquiera conciencia de su propio proceso de selección y que él mismo sea quien decida afrontar el reto de probar nuevas cosas. Para ello le sugerimos:

■ Pídale que concrete lo que no le gusta de ese alimento, para ello puede emplear preguntas como: ¿Qué es exactamente lo que no te gusta del plátano? Si no lo has probado, ¿qué es lo que te hace saber que no te gusta?

Imaginemos que responde que lo que no le gusta es su forma, usted puede negociar con él a raíz de su respuesta, por ejemplo, ¿qué te parecería si le diésemos una forma chulísima? ¿Te apetece que lo cortemos en rodajas y hagamos un dibujo muy guay, y que luego lo comamos? Quizá así el niño se motive, pues estará viviendo un momento divertido gracias a un alimento que no le gusta, y su actitud hacia él es posible que cambie.

■ También puede resultarle eficaz pedirle que lo dibuje, y que le ponga accesorios para convertirlo, en este caso, en un súper plátano. Luego puede preguntarle: ¿Qué súper poder tiene? ¿Cómo lo ha conseguido?

Imagine que lo convierte en un héroe muy fuerte, puede aprovechar y decirle: entonces, la gente que come plátano, ¿también se pone muy fuerte?

■ Pueden jugar a un juego que denominen “Adivina”, y que consista en tapar uno de los sentidos e intentar adivinar de qué alimento se trata. Por ejemplo, con los ojos vendados, que su hijo coma un gajo de mandarina, o toque una pera, y que intente adivinar de qué se trata. Emplee alimentos que le gusten y conozca y, de vez en cuando, añada alguno nuevo, para que su lista de alimentos cada vez sea mayor y acceda a ella con menos prejuicios.

■ Recuerde que su hijo no es quien debe elegir el menú, la única elección que debe  hacer es la de comer hasta que sacie su hambre o esperar hasta la merienda, y su labor prioritaria en este caso es que su hijo tenga la certeza de que, si elige no comer, no comerá nada hasta la merienda; es imprescindible que se mantenga firme y que su hijo comprenda que las decisiones tienen consecuencias.

■ Y, sobre todo, predique con el ejemplo. Diga que algo cree que no le va a gustar y pruébelo, y después reconozca que se ha equivocado, que realmente está buenísimo y que sin haberlo probado jamás lo hubiera sabido. Nuestros hijos imitan nuestros actos, de hecho es muy probable que su hijo jamás pruebe comidas que usted rechaza, por lo que es importante que no muestre su antipatía hacia ningún alimento delante de él, si quiere que él sí lo coma.

Para finalizar, pedirle que tenga paciencia, los cambios requieren un tiempo y no siempre todo se consigue en el primer intento, deberá ir probando y ver con qué técnicas  consigue mejores resultados. Y una vez conseguido…Bon Appétit!

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Valeria Aragon

Coach, facilitadora del talento y la Creatividad en todas sus edades. Fundadora de Pequeños Pensadores y Eleva Escuela de Coaching