¿DEJA SU HIJO LAS TAREAS PARA EL ÚLTIMO MOMENTO? EL FENÓMENO DE LA PROCRASTINACIÓN CÓMO AYUDAR A SU HIJO PARA QUE NO LE OCURRA

4 months ago by in Últimos Artículos

“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Se trata de uno de los refranes más conocidos que existen, y también uno de los más desobedecidos en la actualidad. El posponer las “obligaciones” se ha convertido en algo muy extendido; a este fenómeno de retrasar el momento de abordar las tareas se le denomina procrastinación, y con esto me refiero a demorar todas aquellas actividades que suponen una molestia o que, simplemente, nos dan pereza hacer. A las personas nos ocurre esto con diversas tareas: clasificar fotografías, poner al día algunos papeles, ordenar armarios…¿Sabe de lo que le hablo? ¿Le ocurre con algo? ¿Le gustaría ponerle remedio? ¿Le gustaría que su hijo quedase al margen de la procrastinación?

 

Lo más curioso de esto es que nuestra mente ―como quiere que permanezcamos cómodos y en nuestra zona de confort― es capaz de elaborar una inmensa cantidad de justificaciones, numerosas teorías y razonamientos bien argumentados, que nos lleven a creer que realmente posponer la tarea es lo mejor y lo más normal. Alguna vez se dice frases de este tipo: “Mañana lo hago, si total, por un día…”, “Debería hacerlo, pero vamos, tampoco es tan urgente, no hace falta que sea ya…ya”, “Ya ves tú, por unas horas…”, “Si luego seguro que me cunde más…”, etc., ¿Le suena alguna de ellas? Son algunos de estos razonamientos que nos decimos, y que nos convencen porque queremos que lo hagan. Sin embargo, al final estas tareas no solo se aplazan unas horas, ni uno o dos días, suelen hacerlo mucho más y, en ocasiones, desembocan en un gran estrés, cuando se acumula todo para el último día que hay de plazo.

 

En los niños también ocurre en algunas situaciones, como cuando les pedimos que recojan la habitación, o que hagan algo y responden con el típico: “Ya voy” o “Ahora voy”… y lo repetimos mil veces porque no lo hacen; o a la hora de los deberes, cuando dejan los que les van mandando a lo largo de la semana, en lugar de hacerlos diariamente, y de repente se ven desbordados por una cantidad que los abruma y los desmotiva, ya que no se ven capaces de terminarlos.

 

¿Qué se puede hacer para empezar a luchar contra la procrastinación? Le sugiero lo siguiente:

 

■ Elija algún ESTÍMULO que le cree un estado de ánimo que lo motive a la acción, tanto a usted como a su hijo. Por ejemplo, el problema de posponer recoger la casa pueden abordarlo poniendo su canción favorita en la radio a todo volumen, y bailarla y cantarla mientras recogen, para asociar algo que les gusta a una tarea que les daba pereza. Además, si usted hace que su hijo sepa que preferiría estar sentado descansando, pero que lo hace aunque no tenga muchas ganas porque sabe que luego así se sentirá mejor, él imitará su comportamiento; además, con estímulos como éste, puede convertir el rato del orden y la limpieza en un momento divertido para compartir en familia.

 

■ DESMENUCE LOS OBJETIVOS, es decir, cuando se trate de objetivos muy grandes es mejor plantearlos como varios retos más pequeños, para así experimentar la satisfacción de ir logrando alguno de ellos y que esto motive para conseguir el siguiente. Por ejemplo, su hijo tiene muchos deberes de un montón de asignaturas, y dice que está agobiado. Usted puede preguntarle: ¿Qué es exactamente lo que te agobia? Puede responderle que son muchas cosas, y entonces puede decirle: ¿Es necesario que hagas todas a la vez? ¿Cuál es la que más te gusta? ¿Qué te gustaría hacer primero? ¿Cuánto tiempo necesitas para cada una de ellas? Y así el niño será más consciente del volumen real que tiene de cosas que hacer, y que no es necesario que piense en todas a la vez, que haga primero una y después otra, pasito a pasito.

 

■ EMPEZAR. Una vez que haya comenzado la actividad será mucho más fácil que la  termine, porque al cerebro le da mucha ansiedad dejar las cosas a medias; por ello es bueno engañar al cerebro diciéndole: “voy a hacer esto solo unos minutitos”. Así, una vez que empiece, es más probable que finalice la tarea.

 

■ PENSAMIENTO DOBLE. Apunte en un papel dos beneficios que va a obtener de realizar la tarea y dos obstáculos que le inciten a no hacerla (es decir, los pros y contras de toda la vida), pero que estén relacionados. Esto ayuda a  equilibrar la balanza, ya que en esos momentos de pereza el cerebro solo se centra en lo que pierde (comodidad, tranquilidad, diversión…), sin embargo, al poner foco también en lo que gana la motivación entrará en acción, y le ayudará a no tirar la toalla a la primera, pues lo que gane siempre será mayor que ese obstáculo. Pruebe esta técnica también con su hijo, por ejemplo, imagine que muestra pereza para estudiar un examen. Cuando le proponga esta actividad puede que el beneficio que encuentre sea que, si aprueba, tendrá todo el verano libre para estar con sus amigos, mientras que la parte negativa es que, en este momento, tiene que quedarse estudiando para conseguir eso. Sin embargo, quizá vea que realmente quiere y le compensa esforzarse 4 días para tener luego un verano mucho más libre, y eso lo impulsará a la acción, a ponerse a estudiar más motivado.

 

■ Y, por último, ser conscientes de que NO SON OBLIGACIONES REALES (por ello al comienzo aparece obligaciones entre comillas). Siempre tenemos la opción de elegir, simplemente optamos por eso porque la consecuencia de no elegirlo nos gusta menos todavía. Es importante que su hijo entienda que es una elección que él hace, ya que al verlo así y no como una obligación impuesta, el rechazo será menor. Por ejemplo, cuando le diga: ¡pff, tengo que hacer un montón de deberes!, usted puede decirle: Hacerlos o no es tu elección y tu responsabilidad, simplemente piensa ¿Qué pasaría si decides no hacerlos? ¿Qué ganarías? ¿Y qué perderías? ¿Qué sería lo mejor que te puede pasar de seguir así? ¿Y lo peor? Así verá que no es que tenga la obligación de hacer los deberes, sino que quizá prefiere hacer los deberes para aprobar y así poder seguir con sus amigos como compañeros de clase, y, por tanto, elige hacer los deberes antes que arriesgarse a repetir curso.

Valeria Aragón

Coach educativo y familiar

 

 

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Valeria Aragon

Coach, facilitadora del talento y la Creatividad en todas sus edades. Fundadora de Pequeños Pensadores y Eleva Escuela de Coaching